Literatura, relatos, crítica literaria, novelas, literatura latinoamericana
Desde que Alonso Quijano leía novelas de caballería, y se levanta de su lecho de persona mayor para meter la ficción en la realidad, los autores intentan lograr el desdibujamiento entre autor y narrador, transgrediendo las marcas que podrían diferencialos, sobre todo en la era de la literatura del yo, en la actualidad.
En una de las novelas de Paul Auster, el personaje, recibe una llamada por teléfono, aparentemente equivocada, que busca al investigador Paul Auster, a partir de ese momento, al personaje la resulta válido hacerse pasar por el tal Paul Auster investigador de crímenes.
El mi anecdotario personal, escribía en un medio de prensa la supuesta vida de Adelaida Sharp, en formato de blog; el “formato de blog” implica un tipo de medio que permite publicar a cualquiera, que ha desarrollado un formato que los escritores, en principio gente de edad que no comprende bien lo digital, usaban con una mezcla de modelo de carta por correo común, suelen firmarlos, escribir P.D. (posdata), que es una línea que se agregaba ante la imposibilidad de rehacer toda una carta por un agregado; y bajo la premisa que en cada carta podía hacerse alusiones a las cartas en papel, como si el lector siguiera, de ese modo, la vida del que envía la carta. Un modelo de contar chismes o compartir la vida.
“Adelaida Sharp en tu tiempo” no nace en un blog, sino en un medio de prensa, el formato imitaba el blog, que tiene la característica de ser secuencial, registra fechas, y permite consultar las publicaciones anteriores, al imitar esa especie de diario público de la vida de una persona, al blog suele llamárselo bitácora, un término de navegación, término adecuado para un medio en Internet.
¿Los blogs han generado escritores?, es la pregunta que muchos se hacen, poniendo en tela de juicio la definición de escritores, pero como fuera, la explosión de blogs, no es más que llevar a la Internet y a la computadora el viejo hábito de escribir un diario personal, ahora público e inmediato.
Me contactó una editorial de España, no a mí, a Adelaida Sharp, ahora devenida en abuela bloguera, que no estaba publicando en un blog. Algunos me recomendaron seguir con el seudónimo de Adelaida Sharp, otros que finalmente comience a reconocer que era una escritora, como trabajo de escribir –otra de las paradojas de la Internet–, pero soy una escritora poco conocida, parecía una oportunidad.
En mi caso, el personaje ficticio quiso desplazarme, ¿no me publicaron, considerarían que fue un engaño?
Tampoco era mi intención, Adelaida Sharp recopilaba anécdotas reales con personajes ficticios, era un modo de documentar anécdotas, la verdadera intención era poner en cuestión los géneros, el blog, el relato, enfrentarlos a la modalidad de las definiciones, ponerlos en tensión, ¿los blogs, son relatos?, ¿el medio es el contenido? ¿El diario personal, ha perdido la característica de “personal”? ¿Para qué se escribe un diario?
De la experiencia, y sin intención o propósito, Adelaida Sharp en tu tiempo, se convirtió en escenarios de la vida del niño y la abuela, en la era de la informática actual, el impacto de los medios de expresión, y dos extremos de la realidad atmosférica en que viven los adultos y los niños.
Adelaida Sharp en tu tiempo, es la abuela en el tiempo del niño, en “tu” tiempo, lector, el nativo tecnológico, no es un diálogo con el lector, es un diálogo ilustrado consigo misma, que resultó en un decálogo humorístico de lo que enfrenta un no nativo tecnológico, no en relación a los dispositivo, sino en la interacción con la nueva generación.
Dicen, los que leyeron el libro, que no es de relatos, ni de blog, ni novela, ni…que se divirtieron.
Esto de no poder definirlo, conlleva sus consecuencias, así como desde la editorial española creyeron que Adelaida era una bloggera, tuve la necesidad de crearle un blog, ahora, el blog de Adelaida recibe más atención que yo, la autora.
A mí, a revés que en la novela de Paul Auster, me conviene hacerme pasar por mi personaje, y como en el Quijote, la ficción, se ha metido en mi realidad.